Hacer un dibujo en la playa supone, siempre, dibujar lo efímero: el viento, las olas o los bañistas que pasean sin mirar el suelo borran y destruyen lo dibujado, devolviendo las cosas (la arena) a su lugar. La línea desdibujada reafirma la naturaleza transitoria, pasajera y temporal de todo lo que vemos: el dibujo, el dibujante, la arena, la playa, las olas, los bañistas. Lo que la fotografía documenta es sólo el proceso de la desaparición, la conversión de la forma en huella.





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