Como había acabado su Cuaderno 3 con un boceto de un árbol, el Dibujante pensó que lo mejor sería comenzar su Cuaderno 4, dibujando otro árbol. Tanto le gustó la idea que resolvió dedicar la totalidad de su nuevo cuaderno al apasionante y sombrío mundo de los árboles.
El Cuaderno 4 se titula “Árbol transformado en nube” y fue realizado entre agosto de 2006 y julio de 2007. Consta de 89 dibujos (7 de grafito; 11 de tinta negra y grafito; 63 de tinta negra; y 4 de tinta azul), más 4 páginas de texto.
Se trata de un cuaderno de bolsillo de tapas de cartón flexible de color rojo y de hojas extremadamente finas, en principio, poco adecuadas para dibujar con tinta. Sin embargo, el Dibujante acentuó las posibilidades de las transparencias que había descubierto ya en el cuaderno anterior: al superponerse los distintos dibujos individuales de árboles se crean relaciones imprevistas o buscadas entre ellos. La acumulación sucesiva de dibujos crea conjuntos de árboles, es decir, un bosque. Y dado que el Dibujante imagina que el destino de los árboles es terminar convertidos en nubes, el Cuaderno 4 no puede otra cosa que un minúsculo bosque de nubes dibujado.
En las páginas finales de texto, donde se explica la transfiguración del árbol en nube, puede leerse lo siguiente:
“Hipótesis. Los árboles son nubes (verdes nubes), con troncos grises y rojizos como las nubes al atardecer”.
“La nubes son las hojas que el viento arrancó del gran Árbol del Agua”.
“Bajo el árbol de las nubes, a veces, llueve”.
“Las hojas de las nubes se las lleva el viento”.
Al finalizar el Cuaderno 4, el Dibujante decidió que, a partir de entonces, sólo dibujaría con tinta negra y en cuadernos Moleskine que él, apropiada y genéricamente, llamó, Cuadernos negros de dibujos.
El Cuaderno 4 se titula “Árbol transformado en nube” y fue realizado entre agosto de 2006 y julio de 2007. Consta de 89 dibujos (7 de grafito; 11 de tinta negra y grafito; 63 de tinta negra; y 4 de tinta azul), más 4 páginas de texto.
Se trata de un cuaderno de bolsillo de tapas de cartón flexible de color rojo y de hojas extremadamente finas, en principio, poco adecuadas para dibujar con tinta. Sin embargo, el Dibujante acentuó las posibilidades de las transparencias que había descubierto ya en el cuaderno anterior: al superponerse los distintos dibujos individuales de árboles se crean relaciones imprevistas o buscadas entre ellos. La acumulación sucesiva de dibujos crea conjuntos de árboles, es decir, un bosque. Y dado que el Dibujante imagina que el destino de los árboles es terminar convertidos en nubes, el Cuaderno 4 no puede otra cosa que un minúsculo bosque de nubes dibujado.
En las páginas finales de texto, donde se explica la transfiguración del árbol en nube, puede leerse lo siguiente:
“Hipótesis. Los árboles son nubes (verdes nubes), con troncos grises y rojizos como las nubes al atardecer”.
“La nubes son las hojas que el viento arrancó del gran Árbol del Agua”.
“Bajo el árbol de las nubes, a veces, llueve”.
“Las hojas de las nubes se las lleva el viento”.
Al finalizar el Cuaderno 4, el Dibujante decidió que, a partir de entonces, sólo dibujaría con tinta negra y en cuadernos Moleskine que él, apropiada y genéricamente, llamó, Cuadernos negros de dibujos.


Cuaderno 4, 2006-2007.

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