Negativo digital, 2010.
Y escribió S. J. de la C.: "¿Adónde te escondiste/ amado, y me dejaste con gemido?/ Como el ciervo huiste,/ habiéndome herido;/ salí tras ti clamando, y eras ido./ (...) ¡Oh bosques y espesuras,/ plantadas por la mano del Amado,/ oh prados de verduras,/ de flores esmaltado,/ decid si por vosotros ha pasado!/ (...) Gocémonos, amado,/ y vámonos a ver en tu hermosura/ al monte o al collado,/ do mana el agua pura;/ entremos más adentro en la espesura./ Y luego a las subidas/ cavernas de la piedra nos iremos,/ que están bien escondidas,/ que allí nos entraremos,/ y el mosto de granadas gustaremos".
Recuerda: es necesario entrar "más adentro en la espesura" del bosque inverso para llegar a las nubes negras, a las cavernas del cielo.

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